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Historia

Tres generaciones, tres enólogos.

Hay conocimientos que no se enseñan: se transmiten. Durante años, tres generaciones de la familia de la Mota comparten una misma forma de entender el vino. No como una receta, sino como un oficio.

Lo heredado · El oficio · El vino de hoy

Entre las tres generaciones sumamos más de cien vendimias.

Vinificaciones, crianzas, cortes y embotellados. Un conocimiento construido vendimia tras vendimia, recorriendo viñedos, degustando bayas, elaborando vinos y disfrutando de viejos vinos que todavía guardan la mano de quien los hizo.

ILo heredado

Raúl de la Mota

De él viene una manera de observar la vid, sus paisajes y terruños, las vinificaciones y los vinos.

Su vocación por el estudio, la mejora continua y la búsqueda permanente de nuevas técnicas, zonas, viñedos, métodos y materiales tenía un solo objetivo: lograr el mejor vino posible. Los vinos que elaboró en las décadas del 60 y del 70 todavía se descorchan en la familia.

Ese inconformismo, lejos de ser frustrante, era siempre para él una enorme fuente de motivación.Roberto, sobre su padre
IIEl oficio compartido

Roberto de la Mota

Creció dentro de una bodega. De los 2 a los 16 años vivió con su familia en una casa en el predio de una gran bodega de Godoy Cruz.

Su infancia transcurrió entre el colegio por la mañana y, por la tarde, la inmensidad de la bodega, sus cosechas y sus crianzas. Trabajó nueve años junto a su padre y viajó a Francia para hacer un máster en viticultura y enología en Montpellier.

Lo más importante es la búsqueda permanente de la excelencia: una sumatoria de una inmensa cantidad de detalles, desde el viñedo hasta que el vino se pone en botella.Roberto de la Mota

Antes de partir a Francia

«No es la ciencia ni la técnica lo más importante que debes aprender en Francia. Tienes que tratar de percibir y luego imitar la pasión con la que sus productores sienten la viña y el vino.»

Raúl de la Mota, a su hijo Roberto
IIIEl vino de hoy

Rodrigo de la Mota

Sus primeros recuerdos en una viña son de alrededor del año 2000: acompañaba a su padre a probar las uvas para decidir el momento de la cosecha.

En la bodega jugaba entre los tanques; con su abuelo conoció los grandes toneles de una bodega histórica. De ellos aprendió que los grandes vinos están en los detalles, que empiezan en el viñedo y terminan en la copa.

Aprendí a confiar en mis sentidos: la degustación de una baya para determinar su cosecha, o de un vino para decidir un trabajo en vinificación o crianza.Rodrigo de la Mota

Un proyecto juntos

Malbec

Cuando nació la idea de hacer un proyecto juntos, el primer vino tenía que ser un Malbec.

Por lo que significa el Malbec para los de la Mota, desde los grandes Malbec que elaboró Raúl, y por lo que significa para la Argentina: el cepaje insignia de Mendoza. También tenía que llevar el nombre de la familia, y tenía que ser un gran vino, fino y elegante.

Cápsula de lacre con los tres perfiles

Experiencia

Cada año deja miles de decisiones, con sus aciertos y sus errores, que quedan en la memoria y se transmiten entre generaciones.

Tiempo

Décadas observando los mismos paisajes y viñedos, vinificando los mismos cepajes, afirmando criterios. R DE LA MOTA contiene ese tiempo.

Continuidad

No se trata de repetir lo que hizo la generación anterior, sino de recibir lo aprendido, respetar ese legado, interpretar su época y escribir un nuevo capítulo.

A la próxima generación

«Ver el fruto de tu trabajo reflejado en algo que se puede apreciar, degustar y compartir, incluso con el paso de los años, es algo maravilloso.»

Roberto de la Mota